Me encuentro desconcertado y atónito ante la realidad del fin de mi relación, me deja un sabor amargo de decepción el no haber sido capaz de salvar lo que considere seria mi relación para toda la vida, sin embargo, encuentro una extraña paz en el reencuentro de mi mismo, volver a descubrir quien soy, ver hacia adelante con la ilusión de lograr algo por mí, encuentro más sorprendente aún las personas que se han acercado a mi vida derivado del drama trágico que supuso mi relación, he encontrado apoyo en las personas que lo esperé y en algunas de las que menos lo hice, siento que este momento es un hito en mi vida que quedará plasmado en mi alma hasta el día que parta de este mundo.
En el lado positivo de esta dualidad me encuentro agradecido por todo lo que me pasa, por la ayuda que recibo, por que a pesar de que mi naturaleza es enfrentar estas cosas solo, he sido capaz de abrirme y compartir mi sentir sin demasiados filtros, debo reconocer que a veces digo cosas de las que luego me arrepiento porque siento que estoy aligerando mi carga al ponerla en hombros de alguien más.
Por el lado negativo, aún me siento en un limbo, del cual no quiero despertar, en los esbozos que he tenido de realidad, es más duro de lo que nunca esperé, me he dado cuenta que mientras me mantengo hablando con alguien o simplemente en contacto no permito que llegue nunca esta cruda realidad donde veo plasmados en un lienzo sin futuro los últimos 5 años de mi vida, no puedo evitar reprocharme el por qué de las cosas, esta pregunta de pude haber hecho diferente algo para cambiar el resultado y la mayoría de las veces la repuesta es «si», sin embargo con las herramientas que contaba en los momentos que analizo, siento que mi respuesta fue la correcta, de una u otra forma resultaban las respuestas más lógicas.
En fin, concluyo que he sido victima de mi propia ignorancia y tendré que vivir con las consecuencias de haberlo sido…
