En esta era digital la cantidad de lo que a mi me gusta llamar «seres contemplativos del vivir ajeno» aumenta cada vez más, somos cientos de miles de personas que dedicamos gran parte del tiempo que tenemos disponible para nuestras propias existencias en contemplar la vida de aquellos que se han atrevido a vivir su vida bajo sus términos, buscamos sentir ese sentimiento de realización a través de la empatía.
Esa empatía que en la llamada generación apha es considerada una de las principales características deseadas en el canon de lo que debe ser una persona. Eso me hace preguntarme… ¿el fenómeno de redes sociales aumenta la empatía y por eso genera seres contemplativos? O ¿la sobrevaloración de la empatía de la última generación causa que las redes sociales evolucionaran como lo hicieron?, siento que es el huevo y la gallina otra vez, las paradojas humanas son tan interesantes de explorar, pero a la vez es casi una garantía que estarás persiguiendo al conejo blanco a un abismo sin fondo.
Sea como fuese, ese no es el punto al que quiero llegar, he tomado acciones para dejar de ser uno de estos seres contemplativos, deseo hoy más que nunca, caminar mi propio camino, labrar mi senda por la que he de caminar y ser el narrador de mi propia historia el día que la muerte me aceche con su eterna y segura victoria.
