Estoy escribiendo desde el avión de regreso a la cotidianidad, regreso con una sonrisa, regreso con una epifanía que nunca esperé, no quiero dejar pasar este momento para escribir, porque se que llegando las cosas pueden acoplarse a la realidad, y la realidad mata la magia.
Pasaron muchas cosas pero la más grande que paso es que descubrí que aún puedo conectar con alguien con esa chispa de magia, con esa sensación que le dan sentido a las canciones, con lo que bien comprendida el autor de coincidir, encontrarte con la inverosímil verdad que en solo un par de horas las almas resuenan, y es ahora donde me importa poco lo que el protocolo dicta quiero ser sincero y decir «me encanta y no me da vergüenza admitir todo lo que me hace sentir»
Ya regresé a la realidad, tengo un poco más de perspectiva, realmente no sé a dónde se dirige esta dinámica, pero sea lo que sea siempre lo tendre en mi corazón como el momento donde me di cuenta de que la historia no ha terminado, que uno puede llegar a sentir en solo unas horas, por tanto, debo dejar atrás un poco el modo sínico que me estaba caracterizando para vivir, trabajaré en mi porque ahora sé que aún no tiene nombre la desconocida que jure amar un día…
